Anemonactis mazeli
Anemonactis mazeli

Juvenil de araña de mar (Macropodia deflexa) protegiéndose entre los tentáculos de la anémona.
Esta anémona se entierra en fondos de arena, grava, fango o cascajo, mostrando solo sus tentáculos gruesos y rematados en una especie de bola terminal. El color es variado; suele tener la columna naranja, rojo, marrón o blanco con barrados o puntos blanco o crema. El disco y los tentáculos suelen ser crema, naranja o decolorados, a menudo salpicados de marrón o púrpura. Probablemente existan otras variantes de color.
La columna puede alcanzar los 12 cms. de largo y posee 20 tentáculos en dos coronas de 10. Se describe entre los 20 y los 650 m. de profundidad, aunque en la Ría de Arosa la he visto a partir de los 10 m. de profundidad.
A continuación presento una serie fotográfica que he podido obtener mientras retrataba un ejemplar y que muestra la captura de un pequeño gobio (Pomatoschistus pictus) por parte de esta anémona. El ser espectador directo de estas escenas es el pequeño privilegio de que uno disfruta cuando dedica tiempo y atención a la observación del medio natural…

1-La anémona yace enterrada en un fondo de cascajo y coralígeno con los brazos desplegados a la espera de que se aproxime una posible presa.

2-Una pareja de gobios incautos merodean curiosos alrededor de la anémona atraídos por la luz del flash.

3- Uno de los gobios se aproxima demasiado y es sujetado por los tentáculos de la anémona, que le inyectan substancias paralizantes. Éstas provienen de las células urticantes que posee en la superficie de los brazos. Se debate pero no logra liberarse.

4-El animal en shock deja ya de agitarse y es aproximado al centro del disco de la anémona, mientras que los brazos del animal empezarán a rodearlo en un abrazo mortal.

5-El gobio empieza a ser orientado y engullido hacia la cavidad corporal de la anémona.

6- Ya no se ve más que el extremo de la cola. El animal será digerido dentro de la cavidad celómica, gracias a la secrección de jugos digestivos que tiene lugar en su interior.

7-La anémona permanece replegada mientras el pececillo es digerido. Al término del proceso digestivo serán eliminados los restos por el mismo orificio (que es boca y ano a un tiempo), envueltos en un halo mucoso característico. Mientras, el gobio "viudo" parece contemplar incrédulo la escena.